Para dirigir un equipo de trabajo lo primero que hay que tener en cuenta es el concepto de organización. Según Chiavenato ...

Cómo Dirigir Un Equipo De Trabajo







Personas trabajando en equipo

Para dirigir un equipo de trabajo lo primero que hay que tener en cuenta es el concepto de organización.


Según Chiavenato una organización es “un sistema de actividades conscientemente coordinadas de dos o más personas y solo existe cuando hay personas capaces de comunicarse, que están dispuestas a contribuir en una acción conjunta a fin de alcanzar un objetivo común”.
Todo buen líder, empresario o jefe debe tener muy claro este concepto si quiere tener éxito en su organización. Sin embargo liderar no siempre es fácil, ya que tal vez pienses que las personas que trabajan para ti lo hacen de buena fé, son entusiastas y atentas; eso es lo que sus acciones sugieren. Pero, poco a poco ves signos de que tal o cual persona usa su posición en el grupo para promover intereses puramente personales. Un día de repente te encuentras dirigiendo un grupo de individuos egoístas e indiferentes.

Entonces intentas probando los castigos y la disciplina, pero sólo consigues volverlos rencorosos y que se pongan a la defensiva. Quizá trates de motivarlos con discursos y actividades grupales, pero hoy en día la gente es cínica y desconfiará de ti. El problema no es lo que haces, sino que ya es tarde. Empezaste a pensar en la moral del grupo sólo después de que se volvió un problema, no antes. Ese es el error.

Robert Greene en su libro las 33 estrategias de la guerra dice que el secreto para motivar a las personas y mantener su moral es que piensen menos en si mismas y mas en el grupo comprometiendoles en una causa, un objetivo común y nos da 8 pasos para crear la mejor dinámica de grupo y evitar los problemas de moral destructivos.

8 Pasos para dirigir un equipo de trabajo 


Paso 1: Une tus tropas al rededor de una causa.

Haz que luchen por una idea. Ahora más que nunca, la gente está ansiosa de creer en algo. Puedes aprovechar eso canalizándolo a una causa y convenciéndolos que vale la pena luchar. Esa causa puede ser lo que desees, pero debes representarla como progresista: que se ajuste a la época, que apunte al futuro, que esté destinada al éxito.

Paso 2: Mantén lleno sus estómagos.

La gente no puede permanecer motivada si sus necesidades materiales no son satisfechas. Si se siente explotada en cualquier forma, su egoísmo natural saldrá a la superficie y empezará a desprenderse del grupo. Usa una causa "algo abstracto o espiritual" para unirla, pero que satisfaga sus necesidades materiales. No tienes que consentir a las personas pagando de más; el sentimiento paternalista de que te ocupas del grupo, pensando en su comodidad es mas importante.

Paso 3: Dirige desde el frente.

Desde el principio, el grupo debe verte dirigiendo desde el frente, compartiendo tus peligros y sacrificios; tomando la causa tan en serio como ellas. En vez de empujarlas desde atrás, haz que corran para seguirte el paso.
Paso 4: Concentra su ch’i.

Los chinos creen en una energía llamada ch'i, la cual habita en todos los seres vivos. Todos los grupos tienen su propio nivel de ch’i, físico y psicológico. Un líder debe conocer esta energía y saber cómo manipularla. El ocio tiene un terrible efecto en el ch'i. Cuando las personas no trabajan, sus ánimos decaen, aumentan las dudas y se imponen los intereses egoístas. Así pues, mantén ocupado al grupo, actuando por un propósito, moviéndose en una dirección. 

Paso 5: Juega con sus emociones.

La mejor manera de motivar a la gente no es mediante la razón, sino mediante la emoción. Sin embargo, si empiezas apelando a sus emociones, te considerarán manipulador y se replegarán. Una apelación a las emociones necesita preparación: baja sus defensas y hazlos unirse como grupo montando un espectáculo, entreteniéndolos, contándoles una historia. Tendrán entonces menos control sobre sus emociones y podrá abordarlos en forma más directa, moviéndolos fácilmente de la risa al enojo o al odio. 

Paso 6: Mezcla dureza y amabilidad.

La clave para dirigir a las personas es un equilibrio entre castigo y recompensa. Debes hallar el equilibrio correcto. Has raro tu benevolencia, y aun un ocasional comentario cordial o acto generoso será poderosamente significativo, la ira y castigo también deben ser raros; tu severidad debe consistir en establecer criterios muy elevados que pocos puedan alcanzar. Has que tu personal compita por complacerte, que luchen para ver menos dureza y mas amabilidad.

Paso 7: Crea el mito del grupo.

Los ejércitos con la moral más alta son los que se han probado en batalla. Los soldados que han combatido uno junto a otro en muchas campañas forjan una especie de mito grupal basado en sus victorias pasadas. Hacer honor a la tradición y fama del grupo se vuelve cuestión de orgullo. Para generar este mito en tu equipo de trabajo, lanza a tus tropas a tantas campañas como puedas. Es prudente comenzar por batallas fáciles que puedan ganar, lo que afianzará su seguridad en sí mismos. El mero éxito ayudará a unir al grupo. Crea símbolos y lemas acordes con el mito. Tu equipo querrá tener sentido de pertenencia.

Paso 8: Sé implacable con los quejumbrosos.

Debes aislarlos con la mayor rapidez posible y librarte de ellos. Todos los grupos contienen un núcleo de personas más motivadas y disciplinadas que el resto. Reconocelos, cultiva su buena disposición y ponlos como ejemplo. Estas personas te servirán como contrapeso natural contra los desafectos y los que se dejan dominar por el pánico.

Una ultima cosa, si al momento de dirigir un equipo de trabajo la moral es contagiosa, también lo es lo contrario: el temor y el descontento pueden extenderse como fuego entre el grupo. La única forma de manejarnos es arrancarlos de raíz antes de que se conviertan en pánico y rebelión.

Este articulo se titula: Como Dirigir Un Equipo De Trabajo 

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